El sistema francés de protección social
La protección social integra la totalidad de los sistemas cuyo objetivo es la cobertura de todos contra las contingencias sociales (la enfermedad, la maternidad, la invalidez, la vejez, el desempleo, etc…) y sus consecuencias económicas. Constituye por este concepto un importante factor de cohesión social. Confluencia de seguros y de solidaridad, esta protección se integra perfectamente en el ámbito de la noción de ciudadanía.
El origen de la protección social en Francia se remonta a la hermandad de la Edad Media y más tarde a las sociedades de socorros mutuos. En la segunda mitad del siglo XIX, algunos sistemas de asistencia van desarrollándose paulatinamente, lanzados frecuentemente por patrones marcados por el cristianismo social sustituidos, luego, por las primeras leyes sociales.
En 1930, el nacimiento de los seguros sociales- en el sentido moderno de este término- garantiza a los trabajadores asalariados una cobertura contra algunas contingencias tal como accidente de trabajo, enfermedad, maternidad, vejez, defunción… Durante la segunda Guerra Mundial, el Concejo Nacional de la Resistencia bosqueja el sistema, hoy pilar de la protección social: la Seguridad Social.
Esta última ha sido creada justo después de la “Liberación” a través de la orden del 4 de octubre de 1945, seguida por otras normas fundamentales. En aquella fecha, el beneficio de la seguridad social sólo se extendía al 50 % de los ciudadanos franceses. No obstante dicha protección se extendió paulatinamente a toda la población mientras tanto las prestaciones se ampliaban. En cambio, el deseo de implementación de un régimen universal ha ido chocando contra las oposiciones categoriales (por ejemplo, diferenciación entre ejecutivos y trabajadores para las pensiones de jubilación complementarias) o profesionales (por ejemplo el rechazo por parte de los trabajadores autónomos de integrarse en el régimen general de los trabajadores asalariados). Eso es la explicación -en la mayoría de las ramas (excepto en la situación del desempleo)- del pluralismo actual del sistema de la protección social francesa y de la importante diversidad de sus actores. En términos de número, el más importante es el régimen general de
los trabajadores asalariados de la industria, del comercio y de los servicios.
Al crearse la Seguridad Social, Francia se inspiró más del modelo de Bismarck (Seguro colectivo y profesional) que del modelo de Beveridge (solidaridad universal). En el transcurso de los años, la dimensión de solidaridad (bajo la forma de las prestaciones no contributivas) va paulatinamente desarrollandose en el sistema francés cuyo fundamento sigue residiendo no obstante en la noción de seguro.









